lunes, 29 de septiembre de 2008

son tus labios


Son tus labios tijeras
que recortan palabras de dolor
Como ristras de muñecos de papel
todos parecidos a mi.

Son tus labios la hoz
que en el puño del pobre se levanta
para cortar cabezas de reyes
sobre ti no hay quien gobierne

Son tus labios cortacésped
que poda en primavera margaritas
para dejarme con esta duda que me persigue.
Me quieres o no me quieres?

Son tus labios guadañas
que por la noche con la muerte se levantan
y me matan!! y me matan!! y me matan.

la bestia


Sobre el horizonte, verde pradera
Sombras negras se acercan, parecen
La muerte en estado de buena esperanza.
Mantones negros con sus peinetas
Se acercan para llorar el luto.
Ya las tengo cerca y no son mujeres
Sino bestias de piel, músculo y astas.


Te engañaré con el rojo de mi sangre
De mis venas caerá el capote
Sobre tu rostro sediento de vida.
Mi sexo la única espada
Con la que atravesar tu cuerpo
Antes que tu cornamenta
Me levante hasta los cielos


Y después de perder la vida
Protégeme de las vergüenzas,
Espanta con tu rabo las moscas
Entiérrame con tus pezuñas,
Hecha tu aliento sobre mí tumba
Para que de ella broten flores.
Ya estoy preparado para unirme
A las manadas de sombras
Sin memoria ni olvido.

Me he levantado al caer el sol
Con las primeras estrellas clavadas en mis ojos
Hoy nos tenderemos el uno sobre el otro.
Uff!! mi calzoncillo es una chistera; lo noto,
De conejos empalmados!!
Y con mis manos grandes y duras
Impongo un silencio esperanzado.
Voy camino de nuestra cita
Mientras el desamor resuena en los tejados
En las calles, bajo la lluvia.
Pero en mis orejas llevo un Ipod
Y en la mano un paraguas plegado
Como amuletos.
Nos saludamos.
Labios contraídos contra mis labios,
Nos miramos durante kilómetros
en tus pupilas de cielo
Humm!! me meteré tu sol en mi boca
Y me tragaré todos sus rallos!!
Es entonces es cuando…
Me entregas un ramo de rosas.
Que me asesinan en la costa
Sobre las piedras desgastadas de la orilla
De un mar que se repite con el golpear de las olas.

viernes, 26 de septiembre de 2008


He de sentirte en los ojos
Hasta que la noche se rompa
Hasta que mi cuerpo se quiebre
Hasta que tu boca se abra
Devorándolo todo.


Ahora en mi pecho anida
El silencio de las lechuzas
Momentos antes de la caza.
Momentos antes de la muerte
Las ratas abandonan mi cuerpo
Vacío de semillas que germinen.
La luna ha perdido la esperanza
Y se ha caído del espacio.
No hay faro y a lo lejos resuena
Al acantilado del suicida.

Pasa el aire de tus labios a los míos.
Acompasamos la respiración y los latidos.
La anarquía de tus besos me inunda
Ocupando todo lo olvidado hace tiempo.
Las serpientes juegan a encontrarse entre las plumas.
Hay águilas sobrevolando nuestras nubes, cazando cielos.
Y caen en picado los halcones con estrellas en los picos.
Noto tu anzuelo clavándose en el paladar del alma.
Nos entretenemos con el tira y afloja de los cuerpos
Y el hilo se tensa y el hilo se rompe
Y la trucha con sus reflejos se escapa
Ya se oyen a los ojos jadeando la victoria en las cascadas.

Tengo en mi garganta una polilla
amante de noches oscuras.
Son mis labios sus antenas
que te intuyen si estas cerca;
y mi lengua la trompa que se
alimenta de luz blanca y espesa
néctar de insectos voladores.

Tengo en mi interior el desespero
Del que no tiene a nadie por las noches
Al que abrazar entre las piernas.
Ninguno de mis dedos llega
Donde tu sexo llega.
Y lo que pica escuece,
Y lo que queda duele.