
He de sentirte en los ojos
Hasta que la noche se rompa
Hasta que mi cuerpo se quiebre
Hasta que tu boca se abra
Devorándolo todo.
Ahora en mi pecho anida
El silencio de las lechuzas
Momentos antes de la caza.
Momentos antes de la muerte
Las ratas abandonan mi cuerpo
Vacío de semillas que germinen.
La luna ha perdido la esperanza
Y se ha caído del espacio.
No hay faro y a lo lejos resuena
Al acantilado del suicida.
Pasa el aire de tus labios a los míos.
Acompasamos la respiración y los latidos.
La anarquía de tus besos me inunda
Ocupando todo lo olvidado hace tiempo.
Las serpientes juegan a encontrarse entre las plumas.
Hay águilas sobrevolando nuestras nubes, cazando cielos.
Y caen en picado los halcones con estrellas en los picos.
Noto tu anzuelo clavándose en el paladar del alma.
Nos entretenemos con el tira y afloja de los cuerpos
Y el hilo se tensa y el hilo se rompe
Y la trucha con sus reflejos se escapa
Ya se oyen a los ojos jadeando la victoria en las cascadas.
Tengo en mi garganta una polilla
amante de noches oscuras.
Son mis labios sus antenas
que te intuyen si estas cerca;
y mi lengua la trompa que se
alimenta de luz blanca y espesa
néctar de insectos voladores.
Tengo en mi interior el desespero
Del que no tiene a nadie por las noches
Al que abrazar entre las piernas.
Ninguno de mis dedos llega
Donde tu sexo llega.
Y lo que pica escuece,
Y lo que queda duele.
Hasta que la noche se rompa
Hasta que mi cuerpo se quiebre
Hasta que tu boca se abra
Devorándolo todo.
Ahora en mi pecho anida
El silencio de las lechuzas
Momentos antes de la caza.
Momentos antes de la muerte
Las ratas abandonan mi cuerpo
Vacío de semillas que germinen.
La luna ha perdido la esperanza
Y se ha caído del espacio.
No hay faro y a lo lejos resuena
Al acantilado del suicida.
Pasa el aire de tus labios a los míos.
Acompasamos la respiración y los latidos.
La anarquía de tus besos me inunda
Ocupando todo lo olvidado hace tiempo.
Las serpientes juegan a encontrarse entre las plumas.
Hay águilas sobrevolando nuestras nubes, cazando cielos.
Y caen en picado los halcones con estrellas en los picos.
Noto tu anzuelo clavándose en el paladar del alma.
Nos entretenemos con el tira y afloja de los cuerpos
Y el hilo se tensa y el hilo se rompe
Y la trucha con sus reflejos se escapa
Ya se oyen a los ojos jadeando la victoria en las cascadas.
Tengo en mi garganta una polilla
amante de noches oscuras.
Son mis labios sus antenas
que te intuyen si estas cerca;
y mi lengua la trompa que se
alimenta de luz blanca y espesa
néctar de insectos voladores.
Tengo en mi interior el desespero
Del que no tiene a nadie por las noches
Al que abrazar entre las piernas.
Ninguno de mis dedos llega
Donde tu sexo llega.
Y lo que pica escuece,
Y lo que queda duele.

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