miércoles, 1 de octubre de 2008

Ciudad inundada



Te vi llegar una noche de tormenta
luces de neón sobre un cielo de vientos.
Un bramido de animal en celo me aviso
de tu rotunda llegada en traje de neopreno
surfeando entre enormes olas destructoras.

A gran velocidad chocaste contra los diques
que protegían mi vida del mundo.
Con el agua hasta el cuello navego
entre aguas infectadas de amor crónico.

Cientos de cadáveres de mi mismo
se descomponen en el estancado pasado.
En estos días de abandono
encuentro en ti mi único alimento
y es tu boca fuente de agua potable.

No podrá la naturaleza con su fuerza
separarme de tu naturaleza.

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