martes, 7 de octubre de 2008

no hay tumbas para violadores


Ya no hay rastro de tu olor
Ni secretos de ti en mi interior
Nada hay en mí que pueda recordarte.

Es el desamor el efecto
A todas mis dudas y casualidades
Y todas las mañanas nos miramos
En los espejos con recelo.

Es tu cuerpo una perla
En el collar de sucesos
De la oscura muerte.

La sangre corre libre
En todas direcciones
Sin corazón que las ordene.

No dejaré tumbas para los violadores

1 comentario:

Anónimo dijo...

Quim, gracias por tu visita y comentario en mi blog.

Saludos.