martes, 25 de enero de 2011

lo que nos parece



Te observo nítidamente
A través de la ventana.
Mi corazón está seguro.
¡Te ama!
Sentimientos ciegos de deseos,
Incapaces de ver
En el cristal que nos separa.
Y como un pájaro enjaulado,
Ahora libre, va y se estampa.
Con las alas abiertas
Y la sorpresa en la cara.
Resbalas dejando un camino
De sesos, lágrimas y babas,
En el cristal que nos separa.

ESCAPARATES


Escaparates de deseos al 50%
se acercan para darte 2x1,
flagelando con reflejos de reflejos
nuestra mente derrotada.
Un hormigueo devora ansioso
las hermosas mariposas de la culpa.
Por mi boca y por mis ojos
a adrenalina se desliza.
La muerte se da un baño
de chocolate con leche;
y mi corazón, cada día más
se parece a la casita de la
bruja de Hansel y Gretel

PLUMAS


No, no me molesta jugar con pájaros;
A meterle los dedos entre las plumas.
A algunos les da asco, a mi me gusta.
Ese juego de palo en palo con algún espejo,
o el picar a media tarde entre barrotes,
del gajo de la manzana del pecado.
Y los picos pelando semillas, lloviendo granos
al suelo que al pisarlos crujen.
Me gusta este juego.
Sentir que tus alas me abrazan
que mis brazos te atrapan.
Estas suaves caricias me dejan
entre los dedos un suave guante de pelusa.
Después, cuando salgo a la calle helada,
con mis manos en los bolsillos
y los puños llenos del plumón de tu pecho.
Entonces siento, ese calor en mi cuerpo
y la soledad se va muy lejos, muy muy lejos.

cuenta las horas encima del sauce


En lo alto del sauce, un nido canta
como el reloj de mi casa.
Con la boca abierta
de insatisfecha hambre;
espatarrado entre pajas
el cuco cuenta las días que faltan,

El petirrojo va y viene.
Grillos y mosquitos no son suficiente.
Y la muerte no calla y el hambre no muere.
Su pecho se agita, su pecho se abre.
Y el plumón se tiñe de nuevo con sangre.
En su lecho de hojas el petirrojo no entiende.

¿En que momento incube un sueño,
para acabar alimentando a la muerte?

MI SILUETA


Mi cerebro, un mar profundo
de medusas rosas con
conexiones venenosas.

Mis ojos lloran lágrimas doradas,
sangre de girasol callendo en mi pecho
allí donde muere un sol tras otro.

Mi brazo es una ola
de agua y espuma.
Mi columna un hilo de plata.

Un tsunami esta a punto
de caer sobre mi corazón.
Que erosionará entre las rocas.

Mi sexo es un bosque oscuro
dentro de un bosque verde.
La naturaleza lo protege.

Mis pies son dos enormes secuoyas
en un campo de fresas silvestres.
Mi cuerpo es todo un monstruo marino.

CUERPO DE CARAMELO


Mi cuerpo es un bote de caramelos.

De escalofríos son mis huesos.

En mi pecho late una nube de algodón,

entre dos piruletas de ámbar corazón.

Mis dientes son de azúcar glass.

Entre mi lengua de moras rojas y negras,

mis palabras suenan al idioma peta zeta.

Mis ojos son redondos chupa chups,

con mirada pica pica te hago un guiño

y el regaliz negro se riza y se hace un lío.

Cuando la rosa nube tiembla y truena,

lloro lágrimas negras de cacahuetes rellenas.

Tengo manos y pies de gelatina.

De mis oídos, sabe la cera

a pegajoso café con leche

que se mete entre las muelas.

Mi cerebro es una orgía de osos de goma,

mis sueños pompas de chicle mentolado

y mis recuerdos, caramelos

que me daba mi abuelo.

Estornudo sugus de colores

y en verano con la sangre de mis venas,

del congelador sacas polines de hielo.

Mi cuerpo es un bote repleto de caramelos

y mi cara, la de un payaso

con miles de tartas estampadas

OJOS


Ojos color vinilo

de mirada rallada.

Ojos de un pozo profundo

que con el paso del tiempo

se quedaron sin agua.

Ojos como dos cañones en guerra

apuntando a la frontera

entre tu cuerpo y el mio.

Ojos como el mármol, fríos

en cara tallada de labios pulidos.

Ojos verde pálido

sensibles al abrir

y cerrar de las flores.

Ojos cargados de paciencia

con cada pestañeo una nube de polen.