martes, 25 de enero de 2011

cuenta las horas encima del sauce


En lo alto del sauce, un nido canta
como el reloj de mi casa.
Con la boca abierta
de insatisfecha hambre;
espatarrado entre pajas
el cuco cuenta las días que faltan,

El petirrojo va y viene.
Grillos y mosquitos no son suficiente.
Y la muerte no calla y el hambre no muere.
Su pecho se agita, su pecho se abre.
Y el plumón se tiñe de nuevo con sangre.
En su lecho de hojas el petirrojo no entiende.

¿En que momento incube un sueño,
para acabar alimentando a la muerte?

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