
No, no me molesta jugar con pájaros;
A meterle los dedos entre las plumas.
A algunos les da asco, a mi me gusta.
Ese juego de palo en palo con algún espejo,
o el picar a media tarde entre barrotes,
del gajo de la manzana del pecado.
Y los picos pelando semillas, lloviendo granos
al suelo que al pisarlos crujen.
Me gusta este juego.
Sentir que tus alas me abrazan
que mis brazos te atrapan.
Estas suaves caricias me dejan
entre los dedos un suave guante de pelusa.
Después, cuando salgo a la calle helada,
con mis manos en los bolsillos
y los puños llenos del plumón de tu pecho.
Entonces siento, ese calor en mi cuerpo
y la soledad se va muy lejos, muy muy lejos.

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