
Que difícil es mantener estos anillos
siempre creciendo año tras año.
Y cada primavera sentir que el pecho
se hincha y el corazón se dilata.
Pero hay estaciones que nunca llueve,
hay incendios en verano que todo lo arrasan,
hay fríos inesperados que convierten
las flores en escarcha.
Y quizás algunos años mi corazón crezca con seguridad
construyendo un muro de sabia y madera.
Por un largo tiempo nos sentimos seguros
Hasta que un accidente inesperado,
o un rayo cae del cielo en cuestión de segundos,
atravesándolo todo como hacha divina,
un bisturí de la naturaleza
que corta amputa y nos deja ,
con el corazón abierto.
Un tiempo ahí estamos,
a la merced de los gusanos,
de escarabajos y termitas.
Las estaciones se suceden
el musgo de nuevo nos cubre de verde.
Las raíces aún se agarran, las hojas aún respiran
porque este árbol sigue vivo
y aunque mi corazón no crezca
todos los años lo mismo,
aunque la corteza se resquebraje cada tanto tiempo,
sigo en pie, y sigo vivo
Hasta que mi vida se tale .
Incluso después podéis mirar estos anillos
y recordar que aquí había un árbol
que vivió plenamente sus días.

