
“Lo único que nos dan son posibilidades… para que hagamos de nosotros mismos una cosa u otra”
José Ortega y Gasset.
Tener solo un saco de posibilidades puede desorientar, un camino con mil cruces te hace perder el sentido y desorienta. Estar seguro de tomar la decisión adecuada puede dejarte un eterno sentimiento de arrepentimiento y el “y si…” se repite como un disco de música trance. Que todo sea posible es como caer al vacío, libertad y pánico son las alas que agitamos en la caída.
Yo en estos casos llego a quedarme quieto pensando y pensando y la acción se retrasa esperando una señal divina o que tu corazón salga de tu pecho y te grite con voz clara la elección correcta.
Yo, por un camino de baldosas amarillas, en un prado y con un ramo de margaritas en las manos. Mi pitonisa comunica o en este campo no hay cobertura. Al final dejo que sean las flores las que decidan y desmigando flores dejo un camino de pétalos para que alguien me siga el rastro por si acaso me pierdo sin remedio.
No hay que tomarse las cosas tan en serio, y que si te equivocas; volvemos a cambiar el rumbo y listo o como mucho deshacemos el camino. Pero cuesta lo suyo cambiar algunas cosas nuestras o del mundo. Hay tantas voces anidando en nuestras cabezas que es difícil saber cuales son nuestras o cuales impuestas, que uno encuentra huevos de cuco en cualquier esquina de nuestra cabeza.

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