sábado, 9 de abril de 2011

PURPURINA


Sentado en mi sofá de apatía,

acariciándome el ombligo,

he descubierto allí escondido

un bote de purpurina vacía.



Llamé enseguida a mi amiga que

volando vino para explicarle lo sucedido.

Y ella, que se llama Campanilla

Supo en seguida porque yo no vivo.



Tomando unas copas de vino

ella muy seria me dijo,

con pequeños reproches

verdes como su vestido,

que no podíamos seguir siendo amigos.



-Sin purpurina te has quedado.

Luego nada brillará mas a tu lado.

Entonces pensé que era mi ruina.

Y mirando sus alas de felicidad

le pedí prestado un saquito

de dorada purpurina.



-No!- me contesto.

-Que culpa tengo yo, que tu,

desperdicies el polvo de ilusión

confundiendo amor con desamor.

-Que culpa tengo yo- le conteste

-si vivo en un mundo pop,

donde la belleza gobierna

y necesita brillar como una reina.



Enfadada pero radiante

ella se va en una nube brillante.

Campanilla acostumbrada a jugar con niños,

no entendía que yo ya era un adulto,

y sí, mis sueños ya no brillan

porque compre con ellos

un pequeño trozo de mundo.

Un sofá de apatía

en una casa que no es mía.

Una televisión de mentiras

un trabajo para el resto de mis dias.

No hay comentarios: